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Ptazeta desvela “Amor”: Cinco canciones que viajan del flamenco a la salsa para contar cómo se cura una herida

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Tras romper 18 meses de silencio con la bachata pop “Ay Amor”, la artista canaria revela el proyecto completo: un EP que cruza la raíz flamenca con la salsa dura, el tropical pop mediterráneo y el afrobeat nocturno. El focus track “Bye Bye” —una salsa con metales reales y tumbao de piano donde Ptazeta frasea sobre el montuno— es el estallido que nadie veía venir. — Hace apenas unas semanas, Ptazeta rompió un año y medio de silencio con “Ay Amor”, un bolero bachata que desconcertó a quienes esperaban el regreso furioso de la artista más disruptiva del urbano español. Aquella calma era, en realidad, un solo capítulo de un viaje mucho más amplio. Hoy Ptazeta presenta “AMOR”, un EP de cinco

canciones que atraviesa las fases de una recuperación emocional cruzando raíces musicales que rara vez conviven en un mismo proyecto: el desgarro del flamenco, la calidez del tropi-pop mediterráneo, la furia liberadora de la salsa dura, la intimidad de la bachata acústica y la sensualidad del afrobeat nocturno. No es un collage de géneros: es un mapa emocional donde cada sonido responde al estado de ánimo de su capítulo.

El silencio tenía un mapa

Ptazeta cerró su último ciclo con un 2024 de vértigo: el álbum Gorgona —un trabajo de 21 canciones que consolidó su madurez artística—, el resurgimiento viral de “Trakatá” en TikTok, nominaciones a Premio Lo Nuestro, el Premio Clickers a Mejor Artista Urbano y una agenda de festivales que la mantuvo en escenarios desde el Orgullo de Madrid hasta el BigSound de Valencia. Después de todo eso, eligió parar.

Durante esos dieciocho meses, la artista y Juacko —su cómplice creativo desde “Mami”, el single que lo empezó todo en 2020— trazaron un proyecto que no se parece a nada de lo que habían hecho antes. No un álbum de singles sueltos sino un viaje emocional con principio, nudo y desenlace. Y sobre todo: un proyecto donde la instrumentación real, los arreglos orgánicos y el respeto por los géneros clásicos sustituyen a la producción sintética que domina el panorama actual.Anatomía del viaje

“Hija de la Luna” abre con un desgarro que huele a raíz.

Una bachata aflamencada donde la guitarra española llora encima de una base urbana suave y unos quejiós que elevan el drama hasta lo visceral. No es melancolía de habitación: es dolor cantado con raza, desde el estómago. Ptazeta adapta su flow a ese entorno orgánico con un deje más callejero y sentido que empasta con la guitarra como si siempre hubieran sonado juntos. Juacko demuestra aquí su capacidad para integrar instrumentación tradicional sin perder la contundencia urbana. Es el mestizaje entre la calle y el folclore, y suena como algo que solo una artista canaria —nacida en el puente entre España, África y el Caribe— podía concebir.

“Enamorarme de Ti” cambia de piel sin prisa

Después del desgarro flamenco, el EP amanece en una playa mediterránea. Un tropical pop con alma de R&B donde la percusión susurra —casi como una uña deslizándose sobre un güiro—, los acordes flotan con sencillez levitante y un bajo con color de jazz moderno envuelve

todo en una calidez que recuerda al mejor chill-out balear. Ptazeta canta de otra forma: más melódica, más entregada, sin el flow rápido que la hizo famosa. La letra sigue hablando de herida —de promesas rotas, de lecciones aprendidas— pero la producción la viste de atardecer y brisa. Es melancólia disfrazada de calma: el personaje que llora detrás de las gafas de sol. “Bye Bye” estalla en el centro exacto del EP. Y lo cambia todo.

Es el focus track del proyecto, y con razón. Una incursión rotunda en la salsa dura, fuertemente influenciada por la timba cubana. Aquí no hay percusión electrónica ni beats programados: son metales reales —trompetas brillantes y potentes—, un tumbao de piano clásico que guía el ritmo y una sección rítmica sincopada y orgánica que invita al baile de salón, no al perreo. La producción de Juacko revela aquí su faceta de arreglista y director musical, logrando un sonido de banda en vivo que respira autenticidad.

Y luego está lo que hace Ptazeta con la voz. Abandona el fast flow del trap para frasear sobre el montuno, adaptándose a la clave de la salsa con una versatilidad vocal que sorprenderá incluso a quienes la siguen desde el principio. El descaro sigue intacto en letras como “ya no me acuerdo de tu cara porque borré casete” o “ni pa’ tras que yo miro”, pero el vehículo ya no es el beat urbano: es una orquesta. El resultado es la catarsis del EP —el momento en que el personaje corta por lo sano, recupera su poder y convierte el despecho en la mejor fiesta de su vida—. Suena a gozadera con los ojos secos y la sonrisa puesta. Tras la tormenta de metales, “Ay Amor” devuelve la calma.

El single que ya conocemos cobra ahora una dimensión nueva dentro del viaje completo. Esa bachata pop luminosa, con sus guitarras acústicas brillantes y su percusión mínima, ya no es solo una canción bonita sobre el amor que llega cuando dejas de buscarlo: es el momento de la sanación, el puerto seguro después de la ruptura. El contraste con la furia festiva de “Bye Bye” es deliberado y poderoso: si allí Ptazeta cantaba con la euforia de quien recupera su poder, aquí canta con la serenidad de quien ya no necesita demostrarlo.

“Duna” cierra el viaje de noche, pero sin drama.Un afrobeat-electrónico nocturno y ligero donde el beat marca con pulso firme, la fusión entre percusión africana y electrónica suave crea una atmósfera envolvente y sensual, y Ptazeta entrega su voz más susurrada y provocativa. No es un cierre épico: es un aterrizaje. La última forma de amor que explora el EP es la más simple —piel, deseo, presente— y el estribillo, sencillo y pegadizo, funciona como un mantra de cierre. El personaje que empezó llorando con guitarras flamencas termina bailando a oscuras con una sonrisa. El ciclo se completa.

“El amor no es una línea recta, es un ciclo. Un ciclo de entrega, de aprendizaje… pero también es el golpe de entender que te equivocaste; el silencio después del ‘para siempre’, el despecho que sangra orgullo, y la rabia de haberte perdido a ti por querer a alguien más. Pero el amor también muta y nace algo más fuerte: la conciencia. Aprendes a recogerte, a ponerte primero, a sanar sin pedir permiso. Y ahí, cuando ya no mendigas cariño y te miras con respeto, el amor vuelve… distinto, más real.” — Ptazeta

Por qué importa este EP

En un panorama donde los lanzamientos de urbano latino tienden a la fórmula —singles aislados, featurings estratégicos, loops de treinta segundos diseñados para TikTok—, “AMOR” propone algo radicalmente distinto: una narrativa cohesiva que exige y recompensa la escucha secuencial. Cinco canciones, cinco géneros, un arco emocional que funciona como un cortometraje sonoro.

El EP cruza raíces que rara vez conviven en un mismo proyecto. La guitarra flamenca de “Hija de la Luna” da paso al chill-out mediterráneo de “Enamorarme de Ti”, que estalla en la salsa dura de “Bye Bye”, respira en la bachata acústica de “Ay Amor” y cierra en el afrobeat nocturno de “Duna”. Cada transición responde al arco emocional: del desgarro a la calma, de la calma a la furia, de la furia a la paz, de la paz al deseo. La producción de Juacko, apoyada en instrumentación real y arreglos orgánicos, da unidad de textura donde podría haber caos.

Y está el factor Ptazeta. Quien acumula más de mil millones de streams, siete discos de platino y la primera BZRP Session de una artista española tiene poco que demostrar. Sin embargo, en

“AMOR” hace exactamente lo contrario de lo previsible: abandona el fast flow que la hizo famosa para frasear sobre montunos de salsa, cantar con deje flamenco y susurrar sobre beats de afrobeat. Cada canción revela una Ptazeta distinta, y en todas suena genuina. Es un acto de confianza creativa que solo se permite quien ya ha demostrado todo lo demás.

“Bye Bye”: el corazón del proyecto

Si “Ay Amor” fue la puerta de entrada —suave, luminosa, inesperada—, “Bye Bye” es el centro de gravedad. Es la canción donde la narrativa del EP alcanza su clímax: el momento de cortar por lo sano, de recuperar el poder, de convertir el despecho en celebración.

Musicalmente, es Ptazeta en territorio completamente inédito. Salsa dura con metales reales y un tumbao de piano que marca el ritmo, sin percusión electrónica ni concesiones al urbano convencional. Juacko firma aquí su trabajo más ambicioso como arreglista, logrando un sonido de orquesta en vivo que fusiona la agresividad de la timba cubana con la accesibilidad del pop. Y Ptazeta responde con su interpretación más versátil: fraseando sobre la clave,cantando sobre el montuno, demostrando que su talento va mucho más allá del género que la vio nacer.

El descaro, eso sí, sigue intacto. “Ya no me acuerdo de tu cara porque borré casete” tiene el ADN de Ptazeta en cada sílaba —pero cantado sobre trompetas en vez de 808s—. Es un himno de soltería que suena a gozadera sin pena, a fiesta donde nadie echa de menos a nadie. Dentro del arco de “AMOR”, no es una canción de despecho más: es la catarsis necesaria, el punto de inflexión entre el dolor y la paz.

Quién es Ptazeta

Zuleima González, nacida en Las Palmas de Gran Canaria, irrumpió en la escena en 2020 con “Mami” (producida por Juacko), un single que alcanzó los 75 millones de reproducciones en Spotify y la certificación de doble platino. En 2021 se convirtió en la primera artista española en grabar una sesión con Bizarrap —la BZRP Session #45 superó los 145 millones de streams y le abrió las puertas de Latinoamérica—. Con colaboraciones junto a Aitana, Lola Índigo, Farina y Emilia Mernes, más de mil millones de streams globales y una identidad abiertamente queer que ha normalizado la representación LGBTIQ+ en el urbano, Ptazeta se ha ganado un lugar propio en la música en español.

En 2025 fue reconocida con el Premio La Mueve, nominada en Premio Lo Nuestro 2025 y galardonada en los Premios Alan Turing LGTBIQ+ por su impacto en la visibilidad queer dentro del urbano. También debutó como copresentadora del videopodcast MP4: Mesa Para 4 de RTVE Play, confirmando su versatilidad más allá del micro. Su agenda de directos para 2025-2026 incluye Fulanita Fest, BigSound Festival y Los40 Urban Party XXL.

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